El nuevo Pequeño Jonesy

Escrito por Felip Granados

Hace tiempo que le estaba dando vueltas al rediseño de este personaje tan característico. El Pequeño Jonesy es un tipo que me llama mucho la atención desde que nació y que, además, no tiene pelos en la lengua. Pero pese a ello, se ve que, de alguna manera, llevaba tiempo exigiéndome un nuevo look.

Quienes escucháis El Códice de las Sombras sabéis quién es este sujeto. Durante mucho tiempo ha sido un abad corpulento, macizo, casi simétrico. Tenía una presencia imponente, una mole monacal que transmitía una especie de solemnidad vetusta.

Eso funcionaba bien para arrancar el proyecto, la verdad.

Sin embargo, esa imagen últimamente no terminaba de encajar con el tono que quería transmitir de fondo. El personaje pedía otra cosa. Algo más afilado. Más incómodo. Más perturbador.

Así que ha tocado hacer un refactor.

En el desarrollo de software o en el diseño de producto hablamos de refactorizar cuando reescribimos o reorganizamos el código para hacerlo más eficiente sin cambiar su función básica. En narrativa visual y conceptual ocurre algo parecido. Había que despojar a Jonesy de su antiguo yo para encontrar uno nuevo. Uno aún más… perturbador.

El nuevo Pequeño Jonesy es justo lo que veis en estas imágenes.

Delgado. Enjuto. Con extremidades larguiruchas.

Ha ganado una curvatura maliciosa en la espalda y, en el rostro, una sonrisa que ahora es puro cinismo. La mueca de alguien que conoce de antemano el trágico final de la historia que está a punto de contarte y que, además, se deleita contemplando tu ignorancia.

Es un tipo cabrón.

Es un tipo irónico.

Es un tipo que no te compadece cuando la oscuridad te rodea.

Este cambio físico responde a un trabajo muy minucioso que estoy haciendo para la nueva intro en vídeo de YouTube. No quería limitarme a poner una voz en off sobre una imagen fija. Estoy cuidando al milímetro la composición visual, el diseño de sonido y la modulación de la voz para que la experiencia de entrada a El Códice de las Sombras sea completa.

Fijaos, por ejemplo, en la diferencia entre los encuadres. En los nuevos frames, la arquitectura gótica tiene mucho más peso. Las luces de las antorchas proyectan sombras malrolleras sobre el suelo de piedra mojada y el personaje se mueve —ya lo veréis— como un alma en pena grotesca.

La voz, sin embargo, es prácticamente lo único que he mantenido.

Si bien estaba bastante sobreactuada, porque quería —necesitaba— darle ese toque cínico y siniestro, sí que voy a bajarle un pelín la intensidad. Pero el tono grave e irónico no puede faltar. De hecho, creo que contrasta a la perfección con ese cuerpo enjuto y demacrado.

Y bueno, construir atmósferas dentro del nicho del terror exige este tipo de obsesión por el detalle. Incluso derribando cosas que ya funcionaban, pero que necesitan adaptarse para mejorar.

Como todo.

¿Qué os parece el nuevo aspecto de Jonesy?

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