Durante el proceso de escritura de una historia, libro, relato… hay personajes que uno crea porque necesita tenerlos para llevar a cabo esa idea que tenemos en mente, y más o menos, así se mantienen durante toda la obra. Pero luego… luego están esos otros personajes que, sin saber muy bien en qué momento ocurre, empiezan a coger una entidad propia impresionante e incluso parecen dictarte ellos a ti, lo que debes contar sobre sus vidas. En cierto modo, te acompañan codo con codo durante todo el proceso de creación.
Es más, incluso perduran más allá de ese proceso. Se vuelven viejos conocidos, amigos que te entienden y que te aconsejan cuando les consultas.
Marcus Reed e I.N.E.S. son un poco eso para mí.
Cuando empecé a idear Crónicas del Posthundimiento, tenía muchas cosas en la cabeza. Un futuro lejano. Una Tierra que había dejado de comportarse como un simple planeta. Colonias humanas en Marte. Una Luna convertida en centro de operaciones. Fenómenos capaces de abrir brechas en el espacio y de dejar escapar fragmentos del pasado. ..
Había tecnología, historia, misterios y bastantes preguntas… como no, siempre hay preguntas.
Es curioso porque cuando reviso los borradores iniciales y los archivos de lluvia de ideas, el personaje principal no tenía ni nombre ni oficio claro. Me da cierta angustia pensar que en ese momento aún no existía mi querido cowboy espacial.
Y entonces, en un momento dado, tomo forma y es cuando apareció Marcus. Casi diciendo “Oye, prepárame una caña que yo voy cogiendo los mandos de esta nave oxidada que tienes ahí parada”.
Marcus Reed viene de Meridian 3, de una familia de comerciantes, aunque probablemente quedarse solo con esa definición sería hacerle un flaco favor. Tiene algo de técnico, algo de explorador, algo de buscavidas y bastante de ese tipo de persona que, cuando ve una puerta cerrada con un cartel que dice “no pasar”, lo único que piensa es en como pasar.
Marcus es cazador de ECOS. Los ECOS son fragmentos de información procedentes del pasado, atrapados en fisuras del tejido del espacio-tiempo. Marcus los busca, los extrae, los analiza y, cuando encuentra uno que merece la pena, puede sumergirse en él y experimentar algo que ocurrió hace siglos. En el fondo es un negocio, pero no para Marcus. A él le interesa la parte del trabajo en que puede sumergirse en el ECO.
Verlo.
Escucharlo.
Y, dependiendo de la calidad del ECO, sentirlo.
Es un trabajo extraño. Fascinante, sí. Pero también solitario. Y Marcus pasa mucho tiempo solo.
Bueno. No exactamente solo. Porqué aquí es donde aparece el segundo personaje en cuestión. Una Inteligencia Artificial muy curiosa, tremenda, especial, libre y con un caracter increíble. Es su Inteligencia de Navegación y Exploración Sideral.
Pero como es lógico, llamarla así todo el tiempo sería como presentar a un amigo diciendo que es “un organismo vivo basado en carne, huesos y agua, especializado en procesos biológicos complejos”. Técnicamente correcto. Pero bastante poco útil.
Así pues, gracias a los acrónimos, ahí es cuando aparece I.N.E.S.
I.N.E.S. es la inteligencia artificial que acompaña a Marcus en sus viajes. Controla sistemas, analiza datos, supervisa inmersiones en los ECOS y, en teoría, se ocupa de que su tripulante no haga ninguna estupidez demasiado grave.
En teoría.xD
Porque Marcus tiene bastante imaginación cuando se trata de hacer cosas que no estaban en el plan.
Y ahí empieza una de las cosas que más me gustan de ellos.
Marcus e I.N.E.S. no mantienen una relación fría y funcional entre humano y asistente virtual. Hablan. Discuten. Se pican. Se cuentan cosas. Se ocultan otras. Incluso uno podría llegar a decir que a veces parecen tontear y todo.
Marcus puede llamarla «cariño».
I.N.E.S. puede recordarle, con toda la tranquilidad del mundo, que su capacidad de procesamiento es tan lenta en comparación con la suya que, mientras él termina una frase, ella podría analizar cantidades absurdas de información.
Una conversación normal entre ellos puede pasar de una discusión técnica sobre una anomalía espacio-temporal a un comentario sarcástico, una confidencia inesperada o a Marcus intentando convencer a I.N.E.S. de que, esta vez sí, tiene todo perfectamente controlado.
Spoiler: probablemente no.
Y creo que ahí está parte de lo que los hace especiales. Cubren un amplio espectro de emociones, de comportamientos y de respuestas. Y lo que hace que, a momentos, me pregunte qué harían ellos o que me aconsejarían.

