En el corazón de Cerna, custodiadas por el silencio del tiempo, se alzan las Atalayas Cobrizas ,una inquebrantable barrera montañosa que separa las llanuras de la Desolación del resto del continente.
Las Atalayas se erigen como escudo protector ante la vastedad de un desierto lleno de peligros y sus desafiantes moradores.
Estas montañas, son el escenario de una lucha eterna entre la luz y las sombras, donde los gnomos de la roca, diminutos seres de mirada penetrante y corazón indómito, custodian secretos tan vetustos como el cosmos mismo.
Desde sus ancestrales moradas, esculpidas con la delicadeza de los artesanos del alba, vigilan las vastas extensiones desérticas, dominios de la aridez y el olvido, donde la vida se esfuma como un espejismo.
Bajo su atenta mirada, las Atalayas se alzan como un faro de esperanza, un baluarte contra las sombras que merodean más allá de sus cumbres.
Con ingenio y conjuros, han aprendido a susurrar a las piedras, extrayendo de ellas el maná primordial que alimenta el poder de su pueblo, manteniendo así, el equilibrio de los reinos que se encuentran al borde de ese abismo.
¡Gracias por leerme! Espero que hayas disfrutado de este relato breve.
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