
En el ocaso de un planeta olvidado, bajo la sombría luz de un atardecer alienígena, un soldado se detiene con su mirada fija en el cielo. Desde su perspectiva, una corbeta de batalla rasga el horizonte, un espectro de tecnología y poderío.
La nave, con contornos que desafían las leyes de la física, brilla con una luz antinatural, sus sistemas de propulsión dejan tras de sí un velo de energía que ilumina las ruinas y los picos rocosos de un paisaje que parece llorar en silencio.
Este momento, en este planeta, el soldado encuentra un instante de paz en medio del caos, una belleza sombría en la desolación. La nave, a pesar de ser un emisario de destrucción, se convierte en un símbolo de resistencia humana contra la inmensidad del universo.
Mientras el vehículo de combate se aleja, el soldado se pregunta si este planeta, como tantos otros, será recordado solo por las cicatrices de la guerra. En la quietud del atardecer, solo el viento tiene la respuesta, susurros que se pierden entre las rocas y el polvo de un mundo que no es suyo.
¡Gracias por leer! Espero que hayas disfrutado de este relato.
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